viernes, 9 de marzo de 2012

ENFERMEDADES DE LA PROSTATA EN EL PERRO



La próstata es una glándula sexual accesoria de los perros machos cuya función secretora depende de las hormonas sexuales. Se sitúa en la parte posterior de la vejiga rodeando la uretra. Produce el líquido prostático cuya función es transportar los espermatozoides durante la eyaculación. El líquido prostático supone más del 97% del volumen del eyaculado. En condiciones normales, su tamaño estará en función del peso corporal y de la edad.

Por palpación rectal y abdominal conjuntas podremos valorar su tamaño, su movilidad y si hay o no dolor. La ecografía es la mejor técnica para evaluarla y además nos permitirá visualizar otras estructuras próximas como la vejiga y la uretra. La localización, el tamaño y el contorno pueden evaluarse mediante una radiografía, aunque la presencia de estructuras óseas cercanas impide muchas veces una valoración adecuada. Ante la sospecha de una enfermedad en la glándula prostática se deberá hacer un análisis del líquido prostático. Una vez obtenido se hará una citología y un cultivo. 

HIPERPLASIA PROSTÁTICA BENIGNA

Es a enfermedad más frecuente de la próstata en los perros. Es en realidad una modificación que sufre la glándula por su envejecimiento, dando como resultado su aumento de tamaño. Se presenta por lo tanto en perros no castrados (ya que su crecimiento depende de la presencia de hormonas masculinas) y de mediana edad o viejos.
Los perros afectados están de buen ánimo y sin síntomas de enfermedad, pero pueden presentar dificultades para defecar y también para orinar debido a la compresión de la próstata sobre el recto o la uretra. Puede verse también en estos animales goteo de orina o de sangre independientemente al acto de orinar. El goteo de sangre suele estar asociado a la erección.

El tratamiento más efectivo es la castración. Pasados 7 a 14 días de realizada ésta, la próstata reduce en un 70 % su tamaño lo que da alivio notorio a los síntomas. Suele pasar que los dueños no aceptan la castración de su mascota como solución y esto provoca el uso de antibióticos y antiinflamatorios, que dan una mejoría temporal pero no solucionan el problema.

También existen ciertos tratamientos hormonales que reducen el tamaño de la próstata, pero además de tener efectos secundarios, al retirarlos la próstata puede volver a aumentar su tamaño. Por lo tanto el mejor tratamiento en perros no dedicados a la reproducción es la castración.

PROSTATITIS BACTERIANA CRÓNICA

Es el segundo trastorno más frecuente en la próstata de los perros no castrados. Se presenta por la extensión de las bacterias desde la uretra o a través de la sangre.

El perro afectado presentará infecciones urinarias recurrentes, sangre en la orina, secreción uretral purulenta o hemorrágica, tenesmo y estreñimiento. Es muy típico en estos casos que tras la aplicación del tratamiento con antibióticos, y a pesar de que desaparezcan los gérmenes de la orina, al poco tiempo vuelva a presentarse la infección. Esto es debido a que las bacterias persisten en la próstata. Los perros tendrán con mucha frecuencia un goteo constante o intermitente de exudado sanguinolento o purulento del pene, independientemente de la orina.
La prostatitis bacteriana es difícil de tratar, ya que la mayoría de los antimicrobianos llegan mal a la glándula. Aún así, algunos de ellos se han mostrado muy útiles, pero es sumamente importante hacer tratamientos largos, de por lo menos 4 a 6 semanas, aunque los signos clínicos desaparezcan antes. Además la castración facilitará la curación.

CARCINOMA DE PRÓSTATA

Es el trastorno más frecuente en los perros castrados. Se observa en perros después de los 6 años. Se trata de un tumor maligno y las metástasis más frecuentes se presentarán en ganglios linfáticos sublumbares, columna vertebral y pulmones.

Los síntomas clínicos asociados al carcinoma de próstata incluyen hematuria, estranguria (micción escasa y dolorosa), incontinencia, tenesmo, pérdida de peso y falta de apetito.

El pronóstico de estos perros es bastante malo, y el tratamiento consiste en la extirpación de la glándula junto a la castración (en el caso de que no lo esté ya), aunque no esté demostrado que las hormonas sexuales masculinas tengan nada que ver en la presentación de este tipo de cáncer. También puede usarse como complemento al tratamiento la quimioterapia o la radioterapia.

PROSTATITIS BACTERIANA AGUDA Y ABSCESO PROSTÁTICO

No son enfermedades que diagnostiquemos con demasiada frecuencia en los perros. La presencia de abscesos se asocia a veces a la hiperplasia benigna de próstata y a la administración de estrógenos.

Los signos clínicos que se presentarán son fiebre, depresión, vómitos, falta de apetito, anomalías en la marcha y dolor abdominal caudal.

En la prostatitis bacteriana, el tamaño de la próstata es normal, mientras que en el caso de los abscesos suele estar aumentada de tamaño.

Mientras que la prostatitis suele remitir con tratamientos antibióticos, los abscesos requerirán tratamientos quirúrgicos o bien el drenaje del absceso a través de ecografía. La castración en el caso de los abscesos no se ha demostrado útil.

QUISTES PARAPROSTATICOS

La causa de la aparición de este tipo de quistes es desconocida. Son de un gran tamaño y se localizan en la parte exterior del tejido de la glándula. Se suelen diagnosticar cuando por su tamaño chocan con la uretra o con el colon. Cuando producen signos de enfermedad se deben extirpar.


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